De Mandalay a Bagan en barco lento por el río Irawaddy ( Myanmar)

Myanmar es un país eminentemente rural que se está abriendo al turismo a pasos agigantados, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. Pero aún es fácil tener experiencias únicas como la de recorrer en barcaza lenta durante un día un tramo del Río Irawaddy, el principal río de Myanmar. Un trayecto en barco entre las ciudades de Mandalay y Bagan que es un auténtico master para entender el comportamiento birmano y las costumbres y tradiciones de esta gente. Sin duda es la opción más romántica para viajar entre estas dos ciudades de Myanmar y una verdadera inmersión en la cultura birmana. Mandalay a bagan
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El Río Irawaddy

Este gran río de más de 2.000 km recorre la antigua Birmania de norte a sur y que en tiempos ancestrales era la verdadera vía de comunicación entre los pueblos del norte y del sur. De hecho es un medio de transporte que sigue usándose hoy día y hay veces, sobre todo en época de lluvías, que las carreteras es mejor no pisarlas. Las comunidades rurales siguen usando el Irawaddy o Ayeyarwady para transportar sus mercancias y los locales para trasladarse de un lugar a otro. Eso sí, el río sólo es navegable de enero a abril y de julio a diciembre. Irrawaddyrivermap

Mandalay y la odisea para sacar el billete de barco

Nada más llegar a la mística Mandalay, la ciudad de los 100.000 monjes, decidimos, como casi siempre cerrar la forma de salir de ciudad y esta vez iba a ser en un barco lento camino a Bagan y sus maravillosos templos. Cerrar el pasaje parecía una tarea fácil pero en la antigua Birmania todo puede pasar y nos costó bastante encontrar la oficina donde vendían los pasajes. Se ve que ni en inglés, ni enseñando mapas ni haciendo gestos nos entendían y al final acabamos en un transporte local, una especie de camioneta que después de dar muchas vueltas nos dejó a mucha distancia de donde queríamos. Logramos llegar a la oficina gracias a un taxista que nos llevó previa ardua negociación. Una vez allí si que fue más fácil sacar los billetes. Queríamos ir en el más barato, un barco muy lento que hace bastantes paradas en las riberas del río y nos costó 18.000 kyats por persona ( menos de 11 euros).

Transporte público en Mandalay

Transporte público en Mandalay

El barco

El barco que hace este tramo de río es muy básico y se ve bastante desvencijado, tiene dos cubiertas y sillas de plástico en los laterales que usamos los turistas ya que los locales prefieren el suelo de madera. Va haciendo paradas a lo largo del trayecto y su llegada siempre es motivo de fiesta para los lugareños, que se acercan curiosos a saludar y pasar el rato. El barco cuenta con un pequeño bar que siempre está abierto y ofrece agua, refrescos, cerveza a 1,5 euros, patatas, aperitivos y platos de arroz con carne. Todos los pasajeros usamos la planta alta y la planta baja queda para las mercancías y para el básico retrete con agujero que da al río. El viaje de 14 horas es relajado y hay poco o más bien nada que hacer, sólo ver el paisaje a nuestro alrededor, observar y relacionarnos con la gente local que viaja con nosotros. En realidad eso es mucho. ferry lento a bagan
Barcomandalay-bagan

Así luce el baño del slow boat

Así luce el baño del slow boat


La travesía de 14 horas ( extracto de mi diario de viajes)

A las 4:30 de la madrugada hay que estar en el embarcadero y nos acomodamos aún medio dormidos como podemos en algunas sillas de plástico de la cubierta superior. Hay muchas familias locales con algunos bultos y apenas 10 turistas. La gente se echa a dormir ya que aún es de noche pero nosotros vemos de amanecer y desayunamos, ya habrá hora de dormir. Junto a nosotros hay una vendedora que hace el trayecto vendiendo plátanos o haciendo betel, esa hoja masticable que los birmanos mastican a todas horas y les hace tener la boca de color rojizo. amanecer bagan IMG_9644

El Betel tiene efecto estimulante. Imagen wikipedia

El Betel tiene efecto estimulante. Imagen wikipedia

Vendedora preparando betel

Vendedora preparando betel

Nosotros llevamos avituallamiento para toda la jornada que hemos comprado en un supermercado local así que compramos sólo plátanos y unas mini piñas riquísimas a nuestra vecina, el betel que nos ofrece lo dejamos para otra ocasión. Pero me hipnotiza ver como esta señora prepara este mezclado de tabaco y nuez que es una bomba sanitaria y un problema de salud pública. El barco avanza lento y podemos ver a ambos lados del río templos y como es la vida de esta gente junto al río. mujer-birmana tanaka

slowboat myanmar IMG_9664Las vendedoras del barco venden plátanos, piñas y dulces y cuando hacemos alguna parada, suben más mujeres vendiendo trozos de sandía fresca, pasteles o samosas recién hechas. A media mañana toca parada junto a la orilla ya que no hay embarcadero y vemos muchos sacos llenos pero lo que no esperaba era que los subieran todos al hombro y uno a uno con ayuda de una pasarela de madera. Más rudimentario imposible. Después de más de una hora viendo como los hombres del poblado suben los sacos, la parte inferior del barco queda completamente llena de mercancía y nuestra paciencia gana muchos enteros. ¿ Se hundirá el barco con tantos sacos?barco a bagan

mercancias barco lentoUn hombre justo al lado mía me habla en birmano y me enseña orgulloso su reloj, yo le enseño los videos de mi móvil y se ríe dejando al descubierto una boca roja podrida y llena de caries. Le invito a una cerveza y se le ve encantado conmigo, tanto que me ofrece probar el estofado de vaca que ha hecho su mujer para el camino. Agradecí su gesto pero no he probado carne más dura en mi vida y después de una rato masticando la escupo por la borda sin que el paisano me vea. Porque aquí todo va al río. Y cuando digo todo es todo, desde los escupitajos de betel de los hombres, a las cascaras de plátanos o tus necesidades en el baño de abajo.

Mi amigo

Mi amigo Sata con su mujer

El paisaje cambia poco durante el trayecto: un rio de color marrón que transcurre entre los verdes campos de esta región y de cuando en cuando algún templo. A veces ele río se ensancha de forma increíble y las orillas se ven a lo lejos. Los turistas dormimos, nos vamos cambiando de posición para evitar el sol, observamos a nuestros compañeros de viaje y tomamos alguna cerveza para combatir el aburrimiento.

No estaba muy fresca pero hizo su función...

No estaba muy fresca pero hizo su función…

Grupo de lugareños a la llegada del barco

Grupo de lugareños a la llegada del barco

Y también interaccionamos con la gente, que creo que es lo más valioso de esta travesía de un día. Teníamos unos pistachos para comer y le ofrezco algunos a unas mujeres cercanas con tanaka en la cara. No saben lo que es y les tengo que enseñar que primero se pelan y después se comen. Les gusta tanto que se corre la voz por el barco y todos quieren probarlos. Unos los huelen y los miran con cara rara pero cuando los prueban les encanta. Se ríen y no dan crédito a lo que están probando mientras les doy más hasta que se me acaba el paquete.

Mujeres a la llegada del barco

Mujeres a la llegada del barco

mujeres esperando barco

El tanaka, esa pintura tan característica que las mujeres birmanas llevan en la cara es merece una explicación. Una crema artesanal que se prepara con un pequeño tronco de árbol de la tanaka y aceite, frotando la superficie redonda hasta que sale una pasta de color marrón claro. Les sirve para protegerse del sol, como cosmético y hasta para protegerse de los mosquitos y cada 6 horas se lavan la cara y vuelven a hacer tanaka fresco para ponérselo en la cara. Yo ando fascinado con mis descubrimientos sobre la cultura de este país. Ellas nos miran con curiosidad y nos sonríen inocentemente. Nunca en mis viajes he visto unas miradas tan puras, cálidas e inocentes como las de las mujeres birmanas. mujer-myanmar

Vendedora con tanaka en la cara

Vendedora con tanaka en la cara

Hay un monje en el barco y todos lo respetan con veneración. No paga cuando va al bar, le dejan el mejor lugar para acomodarse y tampoco habrá pagado el peaje. Ellos no pagan ni esperan las colas que el resto. Es tan serio que nos mira por encima de los hombros y no saluda, no como los monjes de Laos, deseosos de practicar inglés con los extranjeros. Los monjes de Birmania son distintos, son como dioses y actúan como tales. El resto somos pobres humanos que no llegamos a su rango. Muchos hasta llevan iphones, portátiles y viajan en primera clase. barco-myanmar

Son las 16 de la tarde y ya estamos cansados de barco, no sabemos como ponernos y estamos deseando llegar a Bagan pero aún queda y hacemos más paradas a la orilla del Irawaddy. Suben y bajan pasajeros, entran y salen vendedoras ofreciendo fruta fresca. La misma rutina desde que hemos salido de Mandalay: suena una fuerte bocina y el barco se acerca a la orilla, los lugareños se aproximan, clavan estacas en el suelo y las amarran con grandes cuerdas que desde el barco les lanzan y empieza a subir y a bajar el personal. Hay poblaciones tan pequeñas que no tienen embarcaderos y el método de la estaca y la tabla de madera es el que se sigue usando. Después nada mejor que un carro con bueyes para llevarte la mercancía a casa.birmania ruralpasajeros slow boat

El tio de la estaca

El tio de la estaca

Sata, que así se llama el amigo que he hecho en el barco, no se separa de mi y me sonríe con esos dientes rojizos que dan más miedo que otra cosa. El sigue escupiendo betel por la borda y sonriendo. Se ve que le he caído bien y se despide de mi porque por fín hemos llegado a Bagan. Después de 14 horas de trayecto en una jornada inolvidable, nos espera una de las zonas más fascinantes del planeta: los maravillosos Templos de Bagán. 

atardecer barco lento

Más información

– Mi guía práctica para viajar a Myanmar por libre.

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2 Comentarios

  • embrodski 8 marzo, 2018

    Gracias por este gran artículo!

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    • Fran Soler 11 marzo, 2018

      Gracias a ti por leerlo!! Un saludo

      Respond

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